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¿Es normal que mi bebé se despierte tantas veces por la noche llorando?

“Es la quinta vez que Maika y Josu se despiertan al escuchar a su bebé de 8 meses llorar por la noche. No entienden qué le puede pasar… Maika le ha dado el pecho hace nada… Están agotados y empiezan a preguntarse si será normal, estará malo o tendrá algún problema…Ya les habían dicho que iban a dormir poco pero esto no es normal…Mañana mismo piensan llamar a la pediatra…Eso si logran tener energía para coger el teléfono…”

Esta situación la hemos compartido muchas madres y padres durante la crianza. Y nos preguntamos: “¿será normal que se despierte tantas veces? ¿hacemos algo mal? ¿qué podemos hacer?” En este artículo vamos a recoger algunas ideas al respecto.  

El sueño de bebé es diferente al de una persona adulta

No podemos comparar el sueño de un bebé con el de las personas adultas. Tampoco con el de niñas más mayores. Ávaro Bilbao, Elizabeth Panley y otras especialistas nos dan algunas claves que explican su sueño:

-Los bebés necesitan dormir muchas más horas y las “reparten” en distintos momentos del día-noche. Duermen cuando están cansados. Algunas señales de cansancio son: inquietud, bostezos, silencio, pérdida de interés por juguetes o mirada vidriosa.

-Tienen fases de sueño más ligero y otras de sueño más profundo, que se van alternando. Las personas adultas también, pero en el caso de las bebés, estas fases son menos largas, de forma que tienen muchos más ciclos que se van sucediendo.

-Cuando un bebé está terminando una fase de sueño más profundo y va a empezar otra de sueño más ligero, es posible que perciba una necesidad en su cuerpo (hambre, incomodidad en el culo, dolor de encías, cólicos, soledad…), se despierte y llore para poder aliviar ese estrés y que le llegue una solución. Esto puede suceder varias veces a la noche porque hay bastantes momentos de “transición” entre fases.  

-Cuando los bebés están en sueño ligero pueden despertarse con el sonido de una mosca. Esto es especialmente notable durante los primeros 20 minutos de sueño. Por eso, a veces parece que ya se han dormido, los dejamos en la cuna y automáticamente empiezan a llorar ya que han notado un cambio en su contexto y no les gusta. Eso sí, son capaces también de desconectar y dormirse aunque haya mucho ruido alrededor en momentos de mucho cansancio o no despertarse aunque “” haya un terremoto” si están en sueño más profundo. Las personas adultas, sobre todo, cuando somos padres y madres, cambiamos un poco nuestro tipo de sueño profundo y no “desconectamos” tanto de la realidad (por si hubiera algún peligro que tuviéramos que escuchar) y eso hace que nuestro descanso sea menor.

-A veces, los ciclos de sueño profundo y sueño ligero entre padres/madres y bebés no coinciden. Así, una bebé puede despertarse por una incomodidad al ir a entrar en sueño ligero y los padres pueden estar justo en pleno sueño profundo, lo que hace que ese despertar les interrumpa su sueño justo cuando más de descansa. Si esto se va repitiendo, el cansancio físico y psicológico es importante en padres y madres.

Diferencias entre bebés

Cada bebé es distinta. Y en el sueño también hay diferencias entre ellas. Por ejemplo, en tener más o menos incomodidades, en su sensibilidad para detectarlas y despertarse, en el grado de “cercanía” que necesitan para volver a dormirse…Además, algunos bebés tienen “rachas” de más despertares, sin saber, a veces, el motivo exacto de ello. Por ejemplo, a los 8- 9 meses puede aparecer la ansiedad de separación y notarse en el sueño.

El llanto: aliado para la bebé

Llorar es una respuesta que tienen las bebés cuanto sienten una necesidad no resuelta y se “estresan” por ello. Ya sea hambre, calor o frío, escozor, fiebre, cólicos, suciedad, necesidad de movimiento, dolor, necesidad de compañía …. Estas necesidades, a veces, podemos resolverlas completamente y de forma rápida. Y en otras, sólo es posible resolverlas parcialmente o con cierto tiempo. En cualquier caso, nuestra presencia con una emoción de CALMA y AMOR será la que les ayude a calmarse. Durante los primeros meses de vida, esta presencia podrá ser más “inmediata” y cercana, casi cuerpo a cuerpo. Más adelante, podrá ser desde mayor distancia, a través de la voz, de la mirada, de algunos objetos especiales … y con un poco más de espera.

Álvaro Bilbao plantea cuatro cosas que podemos hacer cuando un bebé se despierta por la noche:

  • -Ofrecerle el pecho/biberón. Puede que tenga hambre.
  • -Comprobar el pañal por si está sucio.
  • -Comprobar el culo por si hay alguna irritación (aún con el pañal limpio).
  • -Ponerle el termómetro por si acaso tiene fiebre.

Quizás siga llorando y haya otras razones como un mal sueño, sentirse sola u otra angustia que no sabemos. Notar nuestra presencia le ayudará, en cualquier caso. Es verdad que facilitar una presencia en CALMA cuando es la quinta vez que te han despertado es un poco complicado…Y siendo así, es algo que podemos ir entrenando y aprendiendo a hacer a la vez que ponemos en marcha un proceso para “llevarlo mejor”.  

Qué podemos hacer para “llevar esto mejor”

Bastantes bebés no podrán dormir de un tirón, por lo menos durante un tiempo. Podemos, mientras llega ese esperado día: 

1-CAMBIAR ALGUNOS HÁBITOS PROPIOS

Por ejemplo, adaptar nuestro horario de ir a dormir al horario del sueño del bebé y cruzar los dedos para que no nos rompan muchas veces nuestro sueño profundo. 

2-REVISAR EXPECTATIVAS Y DARNOS AUTOMENSAJES POSITIVOS

Creer que deberíamos ser perfectas y saber todo en la crianza …Creer que algo va mal si no duerme toda la noche de un tirón… Buscar una ayuda “mágica” para que duerma…Comparar a nuestro hijo con la de otra amiga que duerme toda la noche …O “pasar de todo” … NO ayuda en la crianza. Nos suma más factores de estrés. Y, desde ahí, no conseguimos la CALMA necesaria.

Buscar algo de información (sin volverse loco) para entender la evolución y los procesos de los bebés puede ayudarnos. Leyendo algún libro, consultando con el servicio de pediatría, con algún grupo de crianza … También podemos dejarnos fluir un poco más y probar a ganar confianza desde la experiencia propia o compartida y la relación de afecto que vamos construyendo con nuestra bebé.

Hay algunos libros que nos pueden ayudar con el tema del sueño:   

  • “Todos a la cama.” Álvaro Bilbao. Editorial: Plataforma.
  • -“Dulces sueños para niños despiertos.” Sara Traver. Editorial: Vergara.
  • -“Dormir sin lágrimas.” Rosa Jové. Editorial: La Esfera.
  • -“El sueño del bebé sin lágrimas.” Elizabeth Panley. Editorial: Medici.

3-CONTAR CON UN SOSTÉN EMOCIONAL

Cuando eres padre/madre, te conviertes en “sostenedor/a” de tu bebé, pero también necesitas que te “sostengan” a ti ya que se vive un proceso de mucho desgaste. Este sostén puede hacerse de forma recíproca dentro de la pareja, desde la familia, las amistades o algún grupo de crianza. A veces, sin embargo, no acabamos de sentirnos comprendidas y es necesario hacer un ejercicio de asertividad emocional explicando cómo nos sentimos, qué necesitaríamos de la otra persona para estar mejor y buscar algunas ideas conjuntamente. Sin reproches o descargas de enfado que no ayudan.

Sería importante buscar momentos de calma corporal personal para hacer una “memoria” que nos ayude en momentos de estrés con nuestras hijas. Cada persona sabe qué “antídoto” ante el estrés le viene mejor o puede hacer dentro de tener que criar a una bebé de meses.

4-IR EMPEZANDO UN PROCESO PARA AYUDAR A LA BEBÉ EN SU AUTONOMÍA CON EL SUEÑO

Podemos ir acompañando a nuestros bebes en un proceso en el que, poco a poco, puedan ir ganando autonomía en el sueño. No hay soluciones mágicas. Cada familia podrá ir construyendo su propio modelo. Dependerá del temperamento, de la edad o ritmo de desarrollo del niño, del nivel de energía o posibilidad de compartir el cuidado en la familia…

Es importante no irse a los extremos. Por ejemplo, no dejar solo al bebé llorando y llorando hasta que se duerma. O no alargar durante mucho tiempo y años el estar “pegados” a su cuerpo para que pueda dormirse. Habrá que ir haciendo un proceso gradual en el que crear unas rutinas y ciertos retos de separación asumibles para el niño y el padre. Cuando son bebés de meses, en general, aún necesitan mucha presencia para poder dormirse. Álvaro Bilbao propone un método a realizar con algunas condiciones (si aún se alimenta a demanda, no antes de los 6 meses, no si los padres no están preparados, no si hay mucha angustia de separación, no si ha habido justo algún cambio importante en la familia…) Los pasos podrían resumirse en:

  1. 1-Preparar para un sueño gratificante con actividades de afecto y juego durante el día. 
  2. 2-Preparar la habitación
  3. 3-Esperar el momento. Ir descubriendo qué hora de la noche más o menos está más cansado el bebé para poder dormirse y facilitar la bajada de excitación en un contexto diferente a donde va a dormir.
  4. 4-Llenarse de calma antes de empezar. Para ello es importante sentirse segura y saber cómo generar esa emoción corporalmente en nosotras mismas.
  5. 5-Prepararse para dormir: masaje, pañal, pijama y alimentación con un ritmo lento e invitando a la calma.
  6. 6-Leer un cuento o cantar una canción adaptados a la edad.
  7. 7-Ayudar a quedarse casi dormida.
  8. 8-Ayudar a estar tranquilo en su cuna o lugar de sueño.

Sara Traver habla de la importancia de dejar momentos de siesta a los bebés. Por ejemplo, una siesta de una hora por la mañana y de una hora y media por la tarde. También invita a ir probando diferentes “ayudas” para lograr que el bebé conecte con la calma necesaria para dormirse sin “engancharse” a una cosa concreta como la  teta, biberón o “chupete”. Otras opciones son el porteo, los brazos, pasear… más adelante algún peluche… 

Cuándo preocuparse

Como hemos visto, es bastante frecuente que las bebés se despierten varias veces por la noche, sobre todo, en algunas rachas y por un tiempo.  Luego van despertándose menos o se duermen más rápidamente, a medida que su sueño va cambiando, ciertos malestares desaparecen, se acostumbran a este entorno extrauterino y podemos ir introduciendo algunas rutinas.

De todas formas, hay algunas señales que tendríamos que tener en cuenta por si aparecen y consultar con algún especialista. Álvaro Bilbao propone éstas:

  • -El niño duerme muy poco- muy poco en total.  (día + noche; a veces, están dormidos aunque estén tomando pecho o biberón y ese tiempo cuenta).
  • -La niña no puede separarse ni un instante de la madre/padre para dormir, ni siquiera en fase de sueño profundo. (día o noche).
  • -El niño se queda dormido y de una manera muy llamativa y súbita al poco tiempo se despierta, pasando esto una y otra vez, muchas veces.  (podría haber problemas respiratorios tipo Apnea).

El sueño de las niñas cambia y habrá etapas en las que podamos descansar más. Mientras tanto, tratemos de conectar con esa calmaaaaaaaaaaa…

Begoña Ruiz, psicóloga, educadora social y psicomotricista

En BBK Family disponemos de un servicio de asesoramiento por si necesitas ayuda en el proceso de crianza. Problemas con el sueño, agresividad, estudios….

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