¿La crianza es cosa de madres?

madre e hijo y padre

A las conferencias, charlas y talleres que organizamos desde BBK Family para mejorar las competencias de la crianza de nuestros hijos e hijas, el 95% de quienes asisten son mujeres. Si echamos un vistazo a los patios de los centros escolares al terminar la jornada, también están llenos de mujeres. Así que la pregunta es: ¿La crianza es solo cosa de mujeres?

 

Enrique Arranz, catedrático de psicología de la familia en la UPV, afirma que “es un error científico atribuir a la madre toda la responsabilidad del vínculo, sobre todo a partir de los seis meses del bebé. Las investigaciones que se han realizado evidencian que el apoyo de un sistema familiar equilibrado, madre, padre u otras figuras, es un factor protector de primera magnitud para prevenir alteraciones en el desarrollo infantil”.

Si nos fijamos en las leyes que se están aprobando en este sentido, el Gobierno dio luz verde en 2019 a que los progenitores, sean del sexo que sean, tuvieran ocho semanas de permiso de paternidad; en 2020 este permiso se ha ampliado a 12 semanas y en 2021 se espera que llegue la equiparación a los de maternidad, con 16 semanas.

Con esta medida se pretende reforzar la presencia de los hombres en el proceso de crianza y la de las mujeres en el mercado laboral, ya que todavía son penalizadas cuando se convierten en madres. Este decreto también incluye un registro de los salarios desagregados por sexo para llevar un mayor control de la brecha salarial y la ampliación del número de empresas obligadas a contar con planes de igualdad.

Entre un 60 % y 80 % de las mujeres consideran no aptos a sus maridos para ser progenitores

Una vez tomadas estas medidas, la siguiente pregunta sería si este conjunto de leyes hará cambiar las cosas. María Calvo, autora del estudio La importancia de la figura paterna. Consecuencias en la educación de los hijos, impulsado por The Family Watch, y profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, explica que este tipo de medidas sí redundará en una mayor participación de los padres en el proceso de crianza, pero señala otros factores que están impidiendo una mayor implicación de éstos.

Concretamente, afirma que “hay investigaciones que indican que entre un 60 % y 80 % de las mujeres consideran no aptos a sus maridos para ser progenitores”, por eso Calvo cree que es necesario “reculturizar” sobre la figura paterna, ya que falta formación para que los padres lleven a cabo su función de manera eficaz y reclama «cursos formativos» sobre cómo ejercer ambos papeles los procreadores.

Y es que según el trabajo realizado por Dove Men+Care y ONU Mujeres en relación al estado actual de la paternidad, la participación del padre afecta a los hijos e hijas tanto como la participación de la madre. De hecho, la intervención de los padres se ha relacionado con un aumento del desarrollo cognoscitivo y del rendimiento académico, una mejor salud mental de los niños y las niñas, así como con tasas de delincuencia más bajas entre los hijos varones.

¿Se implican los padres vascos?

Sin embargo, el estudio sobre  Implicación de los padres vascos en la crianza: impacto en la corresponsabilidad y en el trabajo productivo, coordinado por el antropólogo especialista en género, Ritxar Bacete y Leire Gartzia Fernández, como investigadora principal en la Universidad de Deusto, refleja que “uno de los elementos a tener en cuenta es precisamente la brecha existente entre la voluntad, necesidad u obligación de algunos hombres de implicarse positivamente en los trabajos de cuidado, y un proceso de socialización deficiente, en el que generalmente no se han desarrollado en los hombres las competencias necesarias para el desempeño de su rol como cuidadores. Hay un cambio evidente en los discursos y la cultura aún no ha llegado a la misma”.

Según el informe, la responsabilidad principal sigue recayendo en las mujeres. “Los hombres no se ven a sí mismos ajustando sus obligaciones laborales para poder cuidar a sus hijos e hijas, por lo tanto no tienen dicha preocupación como propia, ni perciben las consecuencias que ello acarrearía, no hay impulso para el cambio. Todas estas contradicciones y modelos de relación se trasladan a los niños y niñas como modelos de referencia”.

La implicación de los padres en la crianza y los trabajos reproductivos es un factor importante en la regulación positiva de los conflictos que se producen en el sistema familiar cuando el reparto de las tareas y las responsabilidades no es equitativo.

Y como decía Enrique Arranz, cada vez contamos con una mayor evidencia científica en relación a la implicación del padre y las ventajas que supone en el desarrollo psicosocial intelectual y socio emocional de los niños y niñas. Por otro lado, el estudio de Bacete y Gartzia revela que se está avanzando en documentar como la falta de implicación intensa de los hombres en el cuidado genera estrés familiar y conflictos interpersonales y de pareja.

En cambio, los padres implicados en las labores domésticas y la crianza actúan como modelos de igualdad de primer orden para sus hijos e hijas, favoreciendo modelos de referencia más igualitarios, para los hijos y para las hijas, ampliando así sus capacidades y expectativas, tanto personales como relacionales.

Así que si queremos un modelo compartido de crianza, el estudio recomienda promover cambios en la cultura del trabajo, una mayor formación y sensibilización dirigida a padres, y poner en marcha programas especializados para incorporar a estos en el proceso de crianza. Porque no, la crianza no es sólo cosa de mujeres.

Andrea Alfaro. BBK Family

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