seguridad afectiva

Lo días pasan en casa…Seguramente, habremos creado en nuestras casas ciertas pautas y rutinas que ayudarán: horarios de levantarse y acostarse, de higiene, de alimentación más o menos sana, tiempo de juego, actividades en familia, espacio para los deberes escolares, compartir tareas domésticas … Incluso, habremos ido haciendo esfuerzos para gestionar las emociones propias y de niños y niñas. Aún así, los días y la información que nos llega, pesan y podemos ir sintiendo cierta ansiedad. Los niños y las niñas también. Y de ahí, nos surge la pregunta ¿cómo poder generarles una seguridad afectiva que contrarreste el malestar y el miedo?

Son los propios niños y niñas las que nos dan pistas a las personas adultas sobre lo que necesitan. A través de la Campaña Buentratarte de Bidegintza Coop. y de los Talleres: “La fórmula del Buen Trato a la Infancia” en el DOMO de BBKFAMILY con grupos escolares de diferentes municipios, niños y niñas han ido contando cuándo y cómo se sienten seguras con sus familias. Creo que muchas de sus respuestas son válidas en estos momentos y otras pueden adaptarse dentro de la alerta sanitaria.

 

LO QUE DICEN QUE LES DA SEGURIDAD

A pesar de las diferencias de edad, grupos culturales, funcionalidades, género…comentan  cosas  que podríamos englobarlas en algunos bloques:  

1.“NOS SENTIMOS BIEN CUANDO LA FAMILIA NOS EXPRESA CUÁNTO NOS QUIERE”

  • Cuando mis padres me dan abrazos.
  • Cuando mi madre me dice que me quiere.
  • Cuando me dan un beso a la hora de irme a dormir.

 

2.“NOS SENTIMOS PROTEGIDAS CUANDO NOS CONSUELAN EN MOMENTOS DIFÍCILES

  • Cuando mis padres me abrazan cuando tengo miedo. 
  • Cuando mi madre me consuela cuando estoy triste.
  • Cuando mi padre me ayuda cuando tengo un problema.
  • Cuando mi madre me dice que todo va a salir bien cuando estoy preocupada por algo.
  • Cuando estoy triste y mi padre intenta hacerme reír con tonterías.
  • Cuando me dejan estar a mi aire en mi habitación si estoy agobiado.
  • Cuando me perdonen cuando hago algo que no debo.
  • Cuando tengo susto por las noches y voy a cama de mis papis.
  • Cuando me ayudan en momentos malos.
  • Cuando estoy mal y hablan conmigo.
  • Cuando estoy aburrido y me hacen caso.
  • Cuando me tranquilizan si me pongo nerviosa.

 

3.“NOS SENTIMOS SEGUROS CUANDO NOS EXPRESAN EL AFECTO HACIENDO COSAS Y PASANDO EL TIEMPO CON NOSOTROS”

  • Cuando me leen el cuento del conejo por la noche.  
  • Cuando me preparen una merienda rica con chocolate.
  • Cuando cantamos y bailamos haciendo el tonto en la sala de casa.
  • Cuando vemos una peli juntos en el sofá.
  • Cuando me dejan quedar con mis amigos más rato.
  • Cuando me ayudan a hacer los deberes.
  • Cuando van a verme jugar partidos de  pelota al frontón.
  • Cuando hacemos excursiones juntos.
  • Cuando llueve y juegan conmigo en casa.

 

4. “NOS SENTIMOS BIEN CUANDO SENTIMOS QUE SOMOS ESPECIALES PARA NUESTRA FAMILIA Y QUE FORMAMOS PARTE DE ELLA”

  • Cuando ama me dice por la noche que me va a querer para siempre.
  • Cuando vemos fotos de la familia.
  • Cuando veo a mis primos en verano y puedo jugar con ellos.
  • Cuando mi padre ha llegado a quedarse a vivir con nosotros desde Colombia.
  • Cuando me escuchan de verdad.
  • Cuando me llevan a casa de la abuela.
  • Cuando trabajan mucho para ganar dinero y comprarnos cosas para nosotras: ropa, comida…

 

5.“NOS SENTIMOS CUIDADOS CUANDO NOS CUIDAMOS EN FAMILIA”

  • Cuando mi madre me hace un masaje en la espalda y yo le hago otro a ella.
  • Cuando estoy malo, me ponen el termómetro, me dan jarabe, me llevan al médico…
  • Cuando jugamos juntos al escondite.
  • Cuando me dicen que hago las cosas bien.
  • Cuando me dan calma.
  • Cuando llaman a la puerta antes de entrar a mi habitación.
  • Cuando son sinceros conmigo.

 

Hay muchas de estas acciones que aún en cuarentena, podemos ir haciendo y darán seguridad afectiva a niños y niñas.   Otras, es verdad que no serán posibles y podremos intentar adaptarlas.  Quizás los niños no puedan quedar con sus amigos, sus primas o su familia extensa pero puedan comunicarse por videoconferencia. No será posible hacer excursiones familiares o ir a ver partidos de pelota, pero podrán organizarse juegos en casa, recordar actividades hechas fuera…

SOBRE LA GESTIÓN DE EMOCIONES PARA LA SEGURIDAD

Efectivamente se sienten protegidas cuando les consolamos, les ayudamos en situaciones que les dan miedo o les preocupan. La pandemia por coronavirus y todo lo que estamos viviendo hoy en día es algo que les puede preocupar, dar miedo, inquietar, producir rabia …Y, desde ahí, es importante recogerles afectivamente con nuestra escucha, mensajes de cariño, pasando el tiempo haciendo cosas juntos, dejándoles también su espacio… según su edad.

Es verdad que siempre se aconseja en periodos de cuarentena como el que vivimos el poder crear unas rutinas en casa, mantener unos hábitos y establecer unas normas. Y es verdad que todo eso ayuda a crear seguridad afectiva, pero si nos ponemos en una actitud hiper rígida con ello, con mil normas, sin adaptar ritmos o con muchas peleas, podemos perder puntos de seguridad afectiva.

El objetivo de nuestras acciones debe ser facilitar seguridad. Así, en ciertos momentos, podemos ser más o menos flexibles con estas rutinas si es para ganar seguridad afectiva. O tratar de  mantener esas rutinas no desde la imposición, la rabia o el rechazo, sino desde el juego, la curiosidad, cierta negociación… Por ejemplo, podemos poner la norma de hacerse la cama todos los días. Si no quieren cumplirla, podemos ponernos en rabia y gritar y quizás la hagan desde el enfado, miedo por las consecuencias… Podemos cambiar un poco el panorama, si les invitamos a hacerlo dentro de un juego Por ejemplo, una carrera de  ninjas a ver quien acaba antes de hacer la cama, peinarse y lavarse los dientes.  Tienen que darse prisa para hacerla y además pensar cómo lo haría un ninja. Probablemente, así, lo harán de otra forma y conseguiremos que en un momento futuro la hagan sin la necesidad del juego porque ya lo habrán interiorizado como algo que no es un rollo. Es importante que haya normas en estos momentos: sin que sean excesivas y rígidas y sin que tampoco falten por completo.

Es lógico que durante estos días niños y niñas tengan  emociones desagradables como el miedo, la rabia, la tristeza… Nuestra misión como padres y madres será:

  • poder ayudarles a vivir las emociones desagradables con una intensidad que no sea excesiva.
  • tratar de que no se queden bloqueadas y rígidas en esas emociones desagradables.
  • crear un entorno en el que puedan vivir emociones agradables.  

 

AYUDAR CON LAS EMOCIONES DESAGRADABLES

Para ayudarles con sus emociones desagradables, lo mejor que podemos hacer es “prepararnos unas emociones antídotos”  que podamos usar para “neutralizarlas”  y redirigirles hacia otras emociones.

Una de las emociones más potentes para neutralizar es la calma, unida a la seguridad y la curiosidad. Si nos preparamos dosis de calma, seguridad y curiosidad para poder atender las situaciones en las que nuestros hijos estén en miedo, tristeza, rechazo, rabia … contribuiremos a generar seguridad afectiva.

Para poder hacerlo, necesitaremos seguir unos pasos. Imaginemos que nuestra hija está en una emoción desagradable. Creemos que lo está viviendo con demasiada intensidad o durante mucho tiempo y debemos ayudarla. Qué hacer:

  1. 1.Entrar en contacto con su emoción.

Se trata de “conectar” con su emoción y sentir la tristeza, miedo o rabia que puede tener ante la situación. Percibir esa emoción por su cara, por sus gestos, por sus palabras… 

  1. 2.Empatizar con esa emoción.

Una vez sentida su emoción, no se trata de quedarnos en ella. Se trata de:

  • -Percibir qué emoción me crea a mí esa emoción de mi hija.  
  • -Ver si esa emoción que tengo ante la emoción de mi hija me va a ser de ayuda con la niña. (por ejemplo, calma o curiosidad) O me va a complicar la existencia y no me va a dejar dar la respuesta que necesita ella. (por ejemplo, rabia o miedo)

Es decir, si percibo que mi hija está en rabia y eso me provoca enfado a mí y me quedo enfadada  es poco probable que pueda ayudarla porque, en general, la rabia me llevará a querer “atacarla, gritarla…” Por ello, deberé hacer el ejercicio de entrar en calma o curiosidad. Por ejemplo:

  • -Tratando de respirar, relajar músculos de mi propio cuerpo … (calma)
  • -Preguntándome qué le llevará a estar así y cómo ayudarla (curiosidad)

 

  1. 3-Ayudar a canalizar y redirigir a otra emoción

Es necesario que desde la calma y desde la seguridad que me da mi rol de madre/padre (con más años de experiencia, con el conocimiento que tengo de mi hija y del mundo, con mi mayor capacidad de razonar, de todo el afecto que siento por mi hija), pueda ayudarla con mi tono de voz, con mis miradas, con mis palabras… a que se sitúe  con cariño en otra emoción agradable.

A veces, puede ser expresando afecto más explícitamente, otra invitando a la calma física de la niña, otra preguntando qué es lo que piensa de la situación que le ha llevado al enfado, qué tendría que pasar para que dejara de estar enfadada,  contarle algo al respecto que le pueda despertar la curiosidad, recordarle otras veces en que ha sido capaz de dejar el enfado atrás, hacerle alguna propuesta de negociación… Depende de la edad, la forma de ser de la niña, el grado de intensidad de la emoción … podrá funcionar mejor una u otra idea. De cualquier forma, si mantenemos calma y nos situamos en un rol de persona adulta segura, será más fácil. 

Esto es incompatible con ridiculizar la emoción, negarla o abandonar sin más a la niña si vemos que no es capaz de “digerirla” sola.

CREAR UN ENTORNO DE “SIEMBRA” DE EMOCIONES AGRADABLES

Siempre, en todos los contextos (familiar, escolar, social) es interesante que podamos crear condiciones para que niños y niñas vivan emociones agradables. (sin negar que a veces es normal y necesario que haya emociones desagradables).

Quizás ahora en estos momentos que nos tocan vivir es importante, sobre todo, despertar momentos de alegría, de curiosidad, de seguridad, de calma … en niños y niñas.

¿Cómo hacerlo?

  1. 1-Posibilitando que hagan actividades y cosas que les guste hacer, que les despierten su curiosidad, donde se sientan tranquilas, donde se sientan capaces… Y hay una actividad fundamental para ello: EL JUEGO (no cualquier juego o la omnipresencia del juego de pantallas) Juegos con música, con movimiento, con manualidades, con retos … Manualidades, danza, juegos de pistas, experimentos … En este artículo de BBKFAMILY podéis encontrar algunas ideas.  http://bbk-family-pro-948678466.eu-west-1.elb.amazonaws.com//es/15-actividades-en-familia-para-15-dias-en-casa/  También tratar de que al hacer tareas domésticas, deberes u otras lo hagan desde el sentido del humor, que les “pique” la curiosidad de lo que les plantean, de que sean retos a hacer y sentirse capaces al hacerlos…
  2.  
  3. 2-También, siendo nosotras modelos capaces de gestionar nuestras propias emociones desagradables (sin negarlas) y vivir emociones agradables en su compañía o en el día a día con el teletrabajo, la comunicación con la familia…

Las personas adultas debemos hacer el mismo ejercicio que proponemos con niños y niñas para generar seguridad en nosotras mismas. Y no es nada fácil… Porque  la rabia, el miedo, la tristeza  también nos pueden arrastrar  o bloquearnos. Tendremos que hacer un esfuerzo de tomar conciencia de en qué emociones nos estamos moviendo y tratar de identificar qué cosas nos estamos diciendo por dentro para quedarnos en unas u otras emociones.

Por ejemplo, si habitualmente y de forma reiterada  nos decimos:  “Esto es un desastre” “Vamos a acabar todos fatal”, “No voy a poder aguantar con los niños aquí encerrada tantos días” “Es imposible teletrabajar en casa con las niñas” “Soy una inútil, no estoy haciendo nada para cambiar la situación”, “El de arriba todo el día haciendo ruido para fastidiar”… nos podríamos “encerrar” en emociones desagradables que nos llevan a la desesperación, a no hacer nada, a hacer demasiadas cosas por hacer, a tener broncas …

Es lógico que de vez en cuando nos digamos alguna cosa así, pero lo importante es ir modulando esos mensajes y añadir otros positivos. Por ejemplo: “Es verdad que es difícil teletrabajar en casa con las niñas pero yo voy a hacer lo que pueda aquí y ahora” “Qué bien me lo paso por la noche cuando nos ponemos a bailar en el salón” “El vecino de arriba es un pesado, ¿qué estará haciendo para tener la música tan alta y dar esos golpes?” “Hemos sido capaces de salir de situaciones complicadas antes” … Estos mensajes nos pueden poner en otras emociones y llevarnos a hacer cosas más adaptadas a la situación que vivimos. 

El modelo de Vinculación Emocional Consciente del Psicólogo Roberto Aguado explica estos aspectos emocionales mucho mejor y de forma más completa. Podéis ver algunos vídeos de entrevistas y ponencias suyas en estos enlaces de BBKFAMILY:

https://youtu.be/t4HERK2PsuY (habla también de la adolescencia)

https://youtu.be/lRmPgeymdgc
https://youtu.be/OIcgC3WNE9c
https://youtu.be/gCNfTrXh-7A
https://youtu.be/gCNfTrXh-7A

Roberto Aguado suele hacer esta pregunta: “¿Quieres que te quieran para siempre o prefieres que te quieran cada día? ”Creo que la respuesta en estos días que estamos viviendo está clara. EXPRESEMOS a nuestros hijos e hijas que les QUEREMOS CADA DÍA y de una forma que les LLEGUE EL MENSAJE.  No basta con darlo por hecho. Ellos ya nos dan ejemplos de cómo y cuándo lo perciben…

Begoña Ruiz, psicóloga, educadora social y psicomotricista.

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