Verano sin discusiones

¿Un verano familiar sin discusiones?

Llega el verano después de meses de convivencia “obligada” del núcleo familiar durante la crisis sanitaria. Llegan las vacaciones escolares y, con suerte, laborales. Quizás, podamos  ver ahora a la familia extensa. Quizás, aflore ahora cierta tristeza “taponada” antes. Quizás, sigamos con la incertidumbre de qué ocurrirá. Quizás, estemos en una situación económica difícil.  Y hemos de seguir con las medidas de prevención como el uso de mascarillas, el lavado frecuente de manos y manteniendo las distancias de seguridad en los encuentros y por la calle. Y, así, deseamos, como nunca, poder disfrutar del verano de alguna forma. No sólo lo deseamos, lo necesitamos. ¿Será posible hacerlo de forma tranquila, sin pelearnos y discutir? Desde luego, este verano tendría que ser “reparador” de alguna forma. Para ello, podemos intentar hacer algunas cosas.   

1-GESTIONAR CONFLICTOS DURANTE EL VERANO

El conflicto es algo natural entre las personas. Es inevitable. No es bueno ni malo. La idea es poder gestionarlo de forma adecuada. Partir de un modelo de asertividad emocional, sin irnos a la agresividad o pasividad, nos puede ayudar a enfrentarlo mejor.  En este modelo, nos situamos de una manera concreta:

a-Me coloco en mi posición adulta específica frente a la persona que tengo delante.

Esto quiere decir que ante mi pareja o una amiga, yo estaré en una posición simétrica. Puedo hablar de igual a igual, sin tener una especial autoridad. Tendremos que hablar o negociar desde dos posiciones adultas. Sin embargo, frente a mis hijos, tengo una posición asimétrica. No soy su par, no soy su amiga…Tengo una autoridad y una responsabilidad para protegerlas y estimular su autonomía a través de las normas y el afecto. En algunos casos, según la edad y la cuestión en “danza”, podré dejarla que concrete alguna norma negociando. En otros, podré dejarla que tome decisiones propias para aprender de las consecuencias.  Y otras veces, no podrá meter tanta “baza” (en algunos temas de salud, supervivencia, valores o funcionamiento en la convivencia).

Por ejemplo, con una adolescente, podremos dejar que concrete qué quiere para comer un día a la semana, podremos dejar que tome la decisión de dejar sus tareas para última hora y aprenda de ello, pero no podremos dejarla que agreda a alguien o que pruebe las drogas para que aprenda de las consecuencias.

b-Hablo desde mis propias impresiones. Desde el “Yo”

En un conflicto, es importante hablar en primer persona (yo) de lo que siento, lo que pienso, lo que necesito, lo que he hecho… en esta situación. “Me siento triste al…” “Necesito que…”

Y no irnos rápidamente a afirmaciones absolutistas ocentrarnos en decir lo “malo del tú”, con expresiones como: “Es lo normal… Todo el mundo piensa lo mismo que yo… Es que tú has hecho…Es que tú no piensas bien…”

c-Me centro en el hecho concreto objetivo del conflicto.

Se trata de acotar el tema a este momento, a esta situación, ante esto que ha pasado, ante este comportamiento concreto…  “Me siento molesta porque te has comido toda la tarta tú solo” 

Y no centrarse en la esencia o cualidades “negativas” de la otra persona o generalizar. Evitando frases como: “es que siempre haces lo mismo, es que eres un egoísta, lo mismo que aquella otra vez que…”

d-Trato de colocarme en el lugar y la emoción de la otra persona

Siendo un ejercicio de verdad, no de “cinismo” o fórmula automática aprendida sin más… “Entiendo que estés enfadado porque me he dejado las llaves puestas” “Entiendo que te moleste que nos tengamos que ir ya del parque”.

Esto supone también ser capaz de reconocer la dificultad de algunas situaciones y las cualidades positivas de la otra persona y decírselas.  “Sé que es difícil no dejarse llevar por los demás. Sé que tú eres una persona muy lista…”

e-Busco el GANAR -GANAR

A veces, la rabia y una mal entendida necesidad de autoafirmación, nos mete en una LUCHA en la que todo lo anterior no es posible. Llega un momento en que lo único que nos importa ya es ganar y que la otra persona pierda. Tener yo razón, que la otra persona haga lo que yo digo y como yo lo digo porque es lo mejor o verdadero.

La idea sería cambiar el enfoque a buscar que ambas partes “ganemos” de alguna forma. Puede ser a través de una negociación, solución intermedia o puede ser ayudando a la otra persona (si es nuestro hijo/a) a que canalice de forma adecuada la frustración de una norma puesta.  (no se trataría de que se quedara con la rabia por dentro sin más, sino que pudiera digerir la frustración desde cierta calma, tristeza incluso y curiosidad para buscar otras alternativas posibles). Para ello, nosotras hemos de estar en calma y con curiosidad para mostrar sus cosas positivas y nuestra disponibilidad para ayudar al Ganar-Ganar.   

f-Mejor me callo y hago un tiempo fuera.

A veces, notamos cómo nuestro enfado va subiendo de volumen y eso nos puede hacer estallar en un ataque, que se contagiará a la otra persona. Es el momento de cerrar la boca si vamos a decir algo de malas maneras o descalificando. Será mejor irse un poco a calmarse (avisando de ello: “espera un momento que me calmo, vuelvo y hablamos”) Poder hacer unas respiraciones, tener una distracción que calme y luego volver con el esquema GANAR-GANAR en la cabeza.

g-En definitiva, MANIFIESTO MI EMOCIÓN, MI NECESIDAD, MI EMPATÍA Y MI DISPOSICIÓN A LA SOLUCIÓN GANAR-GANAR.

En el caso de hacerlo con nuestras hijas en un conflicto al no cumplirse una norma,  podría ser algo así:

“Estoy molesta porque no has recogido aún la ropa. Me gustaría que pudieras cumplir la norma y recogerla. Quizás antes te lo he dicho gritando, disculpa. Entiendo que recoger la ropa  te parece aburrido y no te gusta, y…  hay que recogerla. Sé que eres muy paciente en muchos momentos.  ¿Cómo puedes hacerlo?… ¿Quieres poner música o cantar? … Yo puedo ayudarte a poner algo en la balda de arriba”.

En el caso de personas adultas, la norma o solución no tienes por qué ponerla tú, sino que habrá que construir algo conjuntamente y habrá que dejar más abierto el diálogo a ¿qué hacemos? ¿cómo lo resolvemos? Y ahí, es muy importante considerar todos los pasos anteriores y escuchar de verdad a la otra persona.

“Estoy molesta porque me has gritado. Para estar mejor, me gustaría que me dijeras las cosas suave y de forma tranquila. Disculpa si me he dejado el coche abierto. Entiendo que estés enfadado porque podrían robarnos y es difícil controlarse en esta situación. Eres una persona muy observadora y me gustaría que ahora pudiéramos pensar qué podría ayudarme a recordar cerrarlo bien otras veces”.

Quizás este esquema de asertividad emocional no sea la panacea para resolver los conflictos. Sin embargo, sí nos da pistas para afrontarlos de otra forma. En general, es muy importante que no estalle nuestra rabia. Si estalla la rabia, estamos “perdidas” (a no ser que sea una cuestión de supervivencia).

2-IDEAS PARA ALGUNOS CONFLICTOS TÍPICOS DE VERANO

Cada una quiere hacer una cosa diferente

Nos gustaría hacer planes conjuntos, ya sea en la ciudad  o haciendo turismo visitando un lugar nuevo. Pero, cada una encuentra alegría, curiosidad, seguridad o calma haciendo cosas diferentes. Y es difícil conseguir coincidir todos en un plan que nos motive. Por ello, podríamos pensar algunas soluciones.  

Cada persona de la familia puede tener algunos espacios personales para sus deseos concretos. A nivel individual o a nivel de pareja (si se cuenta con apoyo de la familia extensa, por ejemplo, para cuidar a las niñas).

Podemos buscar algún plan que pueda combinar deseos de toda la familia (por ejemplo, pasar un día en la playa para que los niños jueguen con la arena, otra persona descanse en la tumbona, otra ande por el paseo marítimo y algún adolescente pueda quedar con algún amigo y darse un chapuzón…) Es verdad que en estos planes familiares, el adolescente siempre se queda un poco más colgado en sus intereses…y habrá que ver qué posibilitar.  

También es posible combinar planes en un mismo día. De esta forma, por la mañana las personas adultas pueden elegir ver algún monumento o hacer trecking (niños y adolescentes han de aceptar la frustración que se deriva de ello). Por la tarde, tocará parque infantil o permitir que el adolescente haga su plan propio. En cualquier caso, incluso dando un paseo por el bosque, podemos contagiar una emoción de curiosidad a las niñas buscando piedras especiales. A la persona adolescente, pidiéndole que busque una ruta o información  en el teléfono móvil o vaya haciendo fotos para crear luego una galería.  También se puede visitar una ciudad, pero hacerlo, con una visita guiada teatralizada o de una forma especial…

Uso de pantallas en verano

Sabemos que el verano debería ser un tiempo con menos pantallas, tanto para adultos como para niñas y adolescentes. Tendremos que estimular actividades que puedan “competir” con las pantallas, crear contratos  por escrito de uso de pantallas para verano (con menos horas de pantalla, concretando cuándo y cómo poder usarlas), haciendo de modelos usando las personas adultas menos pantallas  y aprovechando lo “bueno” que tienen para que las adolescentes, por ejemplo, busquen rutas, restaurantes, información de sitios…

En cualquier caso, en la edad infantil y adolescente, hay que tener en cuenta que los contratos por escrito no tienen el mismo valor de “permanencia  mental“que en el mundo adulto, con lo que es posible que tengamos que recordar y reafirmar ese contrato todos los días.  

Quizás sea un buen momento para aprender sobre el mundo “pantallas” y crianza. Podéis acceder al Manual de Supervivencia para padres y madres en Tecnologías y Redes Sociales de Andrea Alfaro publicado por BBKFamily.

Horarios de entrada y salida

Cuando chicas y chicos ya son autónomos, es necesario establecer de forma concreta y anticipada normas de entrada y salida de casa, con horarios, condiciones y consecuencias en caso de no cumplirlas (Cada familia,  verá si puede negociar o no y hasta dónde).

Dónde comemos, el qué y a qué hora

Si estamos fuera de casa, unos querrán buscar sitios con comida vegana, otras mexicana,  otros… Si vamos con más gente, algunos comerán habitualmente a las 13:30, otras a las 15:30… Y puede aparecer el lío. Algunas ideas al respecto:

  • Ir rotando la elección. Cada día elige una persona el tipo de lugar- comida para comer. Por supuesto, habrá un límite de gasto y de comida saludable a negociar, consensuar o mantener como norma.
  • -Sería importante prever dónde podemos comer antes de ir a visitar un sitio y si se puede reservar mejor.  Para no andar con prisas a última hora.
  • -Respetar un horario que no implique mucha espera para algunas personas, ya que el hambre es una frustración difícil de manejar y puede acabar con un enfado no controlado.
  • -Podemos tratar de hacer una comida familiar conjunta una vez al día a una hora concreta. Por ejemplo, al mediodía. Y por la noche, quizás,  podamos ser más flexibles en ello.

Ojo con las rutinas y los horarios en general  

El sueño, el hambre, el cansancio o la sobreestimulación pueden desembocar en rabietas (infantiles o “adultas”) Por ello, será interesante tener una flexibilidad en verano pero manteniendo ciertas rutinas en cuanto a horarios y otros hábitos de convivencia.

Si estamos fuera, podemos llevar algo de comida sana en la mochila por si nos retrasamos mucho en encontrar un sitio para comer o cenar.

Podemos llevar algunas telas negras para poner en las ventanas de la habitación del hotel por si no hay persianas y las niñas están acostumbradas a dormir a oscuras. Lo mismo si necesitan una lucecita para dormir o su oso de peluche. No nos lo olvidemos en casa. 

Dedicar un tiempo a jugar en casa o en el hotel antes de hacer una ruta turística, también puede ayudar a que los niños salgan con una emoción más agradable, así como intercalar alguna actividad de juego durante la ruta. Por supuesto, podemos seguir o introducir la costumbre de contar un cuento antes de irse a la cama o hablar sobre lo qué han hecho durante el día, a qué han jugado… Pantallas antes de ir a la cama, mejor no.

Hacer un montón de planes en una misma jornada, puede sobreestimular y provocar un mayor cansancio a determinadas horas. A veces, es mejor hacer menos cosas pero con emociones agradables que mucho y acabar con enfado o rechazo.

Si pasamos unos días con otras personas, podemos encontrarnos con necesidades de rutinas y deseos de actividades diferentes. Ya sea con cuñadas, abuelos o amigos… A mí me puede gustar tener un planning cerrado de actividades, horarios etc. y mi cuñada puede ser la improvisación personificada…Ahí, tendremos que utilizar la asertividad emocional, llegar a acuerdos comunes y  buscar el GANAR-GANAR. Quizás podamos hacer algunos planes conjuntos y otros separados y no pasa nada.  Por otra parte, alargar mucho tiempo una convivencia complicada con otras personas puede ser peor que pasar 4 días a gusto y quedarse con buen sabor de boca.

Los abuelos son un apartado concreto. Durante esta última época, se han vivido en fragilidad al ser un punto diana de la enfermedad, así que es momento de cuidarles, de mostrarles afecto, de que se vivan en seguridad, dentro de lo que sea posible.  Quizás puedan pasar rato con su familia y ayudarnos algo con la crianza, sin delegarla totalmente en ellos. Podemos usar la asertividad emocional si no estamos de acuerdo con algunos criterios educativos que usan con nuestros hijos, pero en cosas muy básicas y desdramatizando también. Su rol es de abuelas, no de madres.  

El temido “Me aburro”  

“Pues cómprate un burro”. Esta frase la podemos sustituir, por “Pues crea(te) algo”. El aburrimiento es un estado que puede propiciar emociones desagradables en el momento de sentirlo (tristeza, enfado o rechazo) y emociones agradables al poner en marcha la imaginación y creatividad.

Por ejemplo, hay días que lloverá en verano. Podemos quedarnos en casa o el hotel con algún juego de mesa o material de manualidades sencillo  (una baraja de cartas,  unas hojas y pinturas  pueden dar mucho juego) Podemos también aprovechar para visitar algún sitio con techo o  dejar que la creatividad haga su trabajo. Quizás decidamos que puede ser un buen momento para ordenar cosas, para jugar o cocinar algo juntos/as.  Durante esta última época de confinamiento, hemos desarrollado muchas estrategias al respecto.

¿Y cuándo llegamos? De la misma forma, durante un viaje podemos inventar o proponer  juegos. Con algún juego de mesa de viaje, con el Veo Veo, adivinando  animales, programas de televisión, equipos de fútbol o personajes con pistas… Buscar nubes raras, buscar coches amarillos etc. Están las pantallas, sí, pero tratemos de evitarlas en los viajes o reducirlas a un tiempo en concreto.

3-PARA ACABAR

Tratemos de que este verano sea un tiempo de “reparación”. Manejemos unas expectativas realistas que nos ayuden  a no empezar o acabar el verano con una sensación mustia. Puede ser un buen verano y en él tendremos algunas dificultades o cosas diferentes en mitad de la nueva normalidad. Habrá conflictos…Lo bueno, será que tendremos pistas y experiencia de cómo manejarlo de forma positiva y podremos desdramatizar un poco  ciertas cosas.

¡¡¡¡¡BUEN VERANO!!!!

Os dejamos las referencias de algunos artículos de BBKFamily que os pueden ser interesantes de cara a este verano:

Manual de Supervivencia para padres y madres en Tecnologías y Redes Sociales.

Descansar el alma. Pepa Horno.

Cómo ayudar a nuestros hijos e hijas a cumplir las normas este verano en playas y piscinas. Bego Ruiz

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