“Es muy pequeña para saberlo”, “Es una fase, ya se le pasará”, “Lo hace para llamar la atención” son algunas de las frases que hemos oído las familias con niñas con pene o niños con vulva cuando comenzamos a ver que algo no encaja con lo que esperábamos.

En ocasiones, lo verbalizarán más o menos claramente, diciendo “soy niño”, “soy niña” o – cuando les hemos dejado claro que eso “no puede ser”- expresando su deseo de serlo con sentencias como “de mayor voy a ser chico” o “quiero ser chica”. Otras veces lo señalarán mediante el uso de los estereotipos, al fin y al cabo, si soy una niña, pero nadie lo ve ¿qué puedo hacer para que me vean? Así, es habitual que muchas chicas con pene tiendan a querer vestidos, a ponerse cualquier cosa en la cabeza para imitar el pelo largo o a buscar ocasiones para maquillarse. Y muchos chicos con vulva pelean por no ponerse vestidos y que les corten el pelo muy corto e incluso tratan de hacer pis de pie. También puede ser que en sus juegos adopten el rol del sexo con el que se identifican y busquen un nombre acorde. En los cuentos, dibujos animados o películas dirán que son tal o cual personaje, siempre de su sexo, el contrario al asignado al nacer.

Cuando las familias observamos estas conductas lo más habitual es que pensemos que se trata de comportamientos de género que van contra la norma, es decir, niños femeninos y niñas masculinas. Y a veces será así. Pero en muchos casos estaremos ante la realidad de la transexualidad, algo para lo que nadie nos ha preparado.

Por eso las propias familias, inconscientemente, somos las mayores obstaculizadoras de los procesos de nuestras hijas e hijos. Nos cuesta ver que lo que está ocurriendo no tiene tanto que ver con ponerse un vestido o con cortarse el pelo, sino que se trata de un cambio de mirada, de ver una niña donde hasta entonces veíamos un niño o viceversa. Y esto no es fácil. Lleva asociados muchos miedos, dudas, culpa… “Si le hago caso, a lo mejor yo le estoy empujando a ser lo que no es”, es uno de los temores más comunes.

Pero realmente no tenemos tanto poder. Si alguien es una niña, por mucho que atiendas su demanda y le trates en masculino, no le convertirás en un chico. Eso sí, si tal y como expresa es un chico e ignoras su necesidad de ser visto y tratado como lo que es, el malestar irá en aumento y con el tiempo podrían aparecer síntomas como conductas autolíticas, cuadros de ansiedad, depresión, ideación suicida e intentos de suicidio. Así lo demuestran las altas cifras de trastornos entre personas transexuales que no han podido vivir como quienes realmente son.

Sin embargo, estamos ante la primera generación que está siendo escuchada y acompañada desde la infancia. Vemos a niñas con pene y niños con vulva que pueden ser quienes son desde los 3, 4, 5 años y con la observación de su desarrollo estamos aprendiendo muchas cosas.

En primer lugar, advertimos que cuando les vemos y les aceptamos, sus infancias no difieren de las de sus iguales. En el momento en el que cesa la negación, florecen y pueden ser quienes realmente son. En ocasiones esto implica dejar de lado los estereotipos; esa niña que solo quería vestidos, cuando ya no es puesta en duda, empieza a pedir pantalones. Ese niño que odiaba el rosa, ya no tiene problemas con los colores.

En segundo lugar, los estudios demuestran que cuanto antes comienzan a vivir como quienes realmente son, mejor es su desarrollo. Es decir, que las vidas marcadas por el fracaso escolar, el acoso, la depresión e incluso la marginalidad de generaciones anteriores no responden al hecho de ser transexual, sino a la negación de la identidad.

Por eso es tan importante escuchar activamente. Y para poder entender lo que nos expresan, tendremos que tener conocimiento. Un conocimiento que hoy en día aún no es generalizado, que no está tanto en la academia sino en los hogares donde se encuentra esta realidad. Somos las propias familias las que hemos ido compartiendo nuestras vivencias para generar saber y que éste se difunda y facilite la comprensión de la transexualidad como un hecho más de diversidad.

Hemos avanzado mucho desde que en 2013 las primeras familias se unieron para hacerlo visible, pero todavía queda mucho por avanzar. Nuestras hijas e hijos aún sufren mayores índices de acoso, situaciones en las que no se respeta su identidad, obstáculos legales, y, sobre todo, incomprensión de una parte de la sociedad, fruto de ese desconocimiento.

Y aún hay niñas y niños a quienes no se les está escuchando, no están pudiendo ser ni desarrollarse según su sexo real, probablemente porque sus familias no tienen las herramientas para comprender lo que están queriendo decirles.

Todo esto tiene graves consecuencias y en ocasiones con un trágico final. Por eso en Naizen más de 200 familias trabajamos para que la transexualidad sea entendida como lo que es: un hecho más de diversidad. Constituimos una red de soporte entre quienes vivimos esta situación, un lugar donde compartir miedos, dudas, duelos, pero también, logros, avances y alegrías. Además de apoyarnos mutuamente, visibilizamos la transexualidad infantil y juvenil en los medios de comunicación y mediante charlas abiertas a la ciudadanía donde compartimos nuestras vivencias. Asimismo, acompañamos a muchas familias que aún no saben si se encuentran ante un caso de transexualidad. Les orientamos con pautas de escucha y les ofrecemos la experiencia de nuestros procesos. También formamos a profesionales del ámbito educativo, sanitario, social, deportivo, etc. y trabajamos con las instituciones para lograr un ámbito legal y normativo que garantice los derechos de nuestras hijas e hijos. A través del conocimiento y desde el amor lograremos la comprensión de la sociedad para que estas niñas y niños puedan vivir como quienes son.

Bea Sever. Sexóloga y responsable de atención de Naizen

Naizen
Qué es: Asociación de familias de menores transexuales de Euskadi y Navarra.
Objetivo: Servir de red de apoyo entre familias, visibilizar la realidad de la transexualidad en la infancia y adolescencia, reivindicar los derechos de este colectivo.
Dónde está: Lehendakari Agirre 131, bajo. Bilbao
Contacto: 688 72 80 55, info@naizen.eus
Más información: www.naizen.eus

 

 

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