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Quiero un móvil, Tik Tok, Instagram….cómo resistir a este bombardeo pero de forma dialogada

¿A qué edad le doy el móvil?, ¿Cuántas horas debería de estar delante del ordenador?, ¿Le debería dejar descargarse un juego recomendado para 16 teniendo 12 años? ¿Le dejo abrirse Tik Tok con 10 años? Estas preguntas nos las hacemos habitualmente cuando tenemos hijas e hijos y nos bombardean durante horas y días pidiéndonos abrirse un perfil en redes sociales o un móvil, “el móvil, el móvil, el móvil “o “a mi amiga le dejan jugar al Call of Duty; le dejan, le dejan, le dejan…., soy la única que no tiene Tik Tok, la única, la única, la única…”. Os suena, ¿verdad? Es difícil no sucumbir a esa tenacidad.

Sin embargo, ya sabemos que los hijos y las hijas de las élites de Silicon Valley no tienen redes sociales, ni ordenadores, ni móviles antes de los 14-16 años, más o menos. Y nos encantaría entrar en sus casas y ver cómo lo hacen para que no les bombardeen pidiéndoles toda esta tecnología. ¿Estarán sus hijas e hijos en una burbuja?, ¿habrán puesto en las bibliotecas de los centros escolares toboganes, columpios con respaldo… del estilo a los que hay en las oficinas de Google para que sean atractivas y lean libros en papel? ¿Qué harán en el parque superados los 13 años?

Pues hagámoslo, entremos en casa de James Williams, que trabajó durante una década en Google, concretamente hasta 2016. Williams tiene un hijo de 3 años y en una reciente entrevista en El País, decía: “Uso un proyector porque quita la tele del lugar central del salón. La posibilidad de encenderla ya no existe. El proyector es también para ver luz reflejada en lugar de proyectada. Le hemos dejado usar dispositivos móviles pero centrados en audio. A veces un vídeo, pero nunca algo que escoja un algoritmo. También hacerlo con él y que sea algo especial no habitual. Me preocupa en realidad el día en que sus amigos empiecen a tener cuentas en redes sociales y él quiera una. Espero que tengamos una conversación”. Ya veis que no tienen ni televisor. Lo que no sabemos es si su hijo con 7 años irá a casa de sus amigas y amigos a ver su tele (lo habéis pensado, a que sí).

¿Por qué es mejor no utilizar la tecnología en la infancia?

De todos modos, dejando a un lado las bromas, esto nos tiene que hacer reflexionar y ver qué podemos hacer desde nuestra pequeña parcela. Si no les dejan abrirse perfiles en redes sociales o utilizar aplicaciones…, es porque saben la cantidad de información que las empresas recogen a través de ellas para luego vendérsela a otras. Y es que nuestros hábitos, nuestro nivel socio-económico, nuestros gustos son lo que les interesa a quienes quieren venderte unas ropa de deporte, un paquete de vacaciones o una plataforma de contenidos que te ofrezca series de televisión, películas…

Esta información es lo que recogen las llamadas “cookies”, pequeñas cajas donde se quedan guardados los sitios webs que has visitado, el contenido que has visionado, si has pagado con tarjeta del banco o has utilizado pay-pal…De esa manera, si has entrado a comprar zapatillas, en tus redes sociales te aparecerán anuncios de playeras. Y cuanto más tiempo pases navegando más información tendrán, por eso nos llenan de contenidos que “saben” que nos van a gustar, para mantenernos “enganchadas” más tiempo. ¿Habéis pensado alguna vez quién decide que vídeo, serie o película saldrá después de la que acabamos de elegir para ver (si tenemos activada la reproducción automática)?  Es el famoso algoritmo, que hace un cálculo entre el tipo de vídeos que más hemos visionado o hemos dado a me gusta y lo que sea viral en ese momento o quieran promocionar, junto con otros factores que no están tan claros…Así que con la nueva ley sobre privacidad que ha entrado en vigor, entrad en “configurar cookies” y tratar de no dar a aceptar a todo directamente.

También existen otros intereses bastante proclives a la manipulación. Lo hemos visto en casos como el Brexit, en el de las anteriores elecciones en las que ganó Trump y más recientemente con el coronavirus. Cómo nos tratan de manipular con vídeos virales donde nos meten miedo, nos inducen al racismo, a la homofobia o donde falsos científicos nos ofrecen falsas informaciones…. Algunas nos las creemos y otras no, a veces, hasta nos molestamos en verificarlas, pero hay que tener en cuenta que somos personas adultas, ¿os imagináis a vuestros hijos o vuestras hijas? ¿Qué criterio tienen para poner en entredicho ciertas informaciones que leen o que ven en vídeos? ¿Cómo les influyen los “influencers”? ¿Qué efecto tiene lo que les dicen otras personas en redes sociales sobre su físico, sobre lo que hacen?

Acompañémosles en este camino

Es por ello que debemos estar desde el principio acompañándoles en este viaje en el que el diálogo tiene que comenzar antes que la acción. Es decir, no se le puede dar un móvil a una niña y en ese mismo momento explicarle las pautas de uso, los riesgos… Tenemos que empezar mucho antes. Ayudarles a formarse un criterio, a saber que no todo lo que vean en Internet es cierto….Pero, al igual que las élites de Silicon Valley, tenemos que fomentar los espacios sin pantallas.

¿Por qué no jugar en casa tiradas en la alfombra construyendo una torre gigante o montando un Lego? Sé que estáis pensando que al llegar a casa estáis agotadas, agotados y que un rato de pantalla os permite descansar o hacer otras cosas. Pero quizás lo que tenemos que pensar es que si les acostumbramos a jugar, también pueden jugar un rato en solitario, sin necesidad de una pantalla. Quienes nacisteis antes de toda esta tecnología recordaréis que sólo había dibujos durante tres cuartos de hora por las tardes en la televisión, el resto del tiempo lo pasábamos haciendo deberes y jugando en casa o en la calle. También hacíamos viajes de 5 horas sin pantallas, viendo el paisaje, cantando, jugando al Veo Veo o peleando con nuestra hermana. Podemos recuperar algo de eso.

Y cuando se vayan haciendo más mayores podemos decir que no, pero de manera dialogada. Explicarles por qué no les vais a abrir una cuenta de Tik Tok con 10 años, y animarles a que creen sus propios bailes y se los enseñen a sus amigos, a sus amigas. Hablar de cómo funcionan estas aplicaciones, de lo que se pierden cuando se pasan horas delante de una pantalla.

Porque si a un niño le dejas la Tablet con dibujos y a los cinco minutos le preguntas si quiere jugar a algo, te dirá que no. Pero si te sientas a su lado, coges unas témperas y una lámina y te pones a pintar, a los cinco minutos será él quién te pida pintar contigo. Aprovechemos esos momentos y no les eduquemos desde el miedo. Démosles herramientas para que sepan manejarse con estas tecnologías cuando crezcan, pongámosles límites, es lo mejor que podemos hacer.

Andrea Alfaro. BBK Family

En breve publicaremos el vídeo de la charla de BBK Family “Cómo enseñar un uso seguro de Internet a tus hijos e hijas”, impartido por Andrea Alfaro, autora de “Manual de supervivencia para madres y padres en tecnologías y redes sociales”, que ya está disponible también en euskera.

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