El valor de «estar presente» para nuestros hijos e hijas

¿Qué es lo más importante que podemos hacer por nuestros hijos e hijas para ayudarles a salir adelante y a sentirse a gusto con el mundo? (Siegel, 2020)

Resaltando el valor de promover las actitudes y capacitaciones en nuestros hijos e hijas en la educación, en estas líneas me gustaría invitaros a reflexionar sobre la importancia de estar presentes para ellos y ellas, sin entrar en las diferentes maneras de criar que existen.

La pregunta que nos lanza Siegel, realmente no es sencilla de responder, ¿verdad?, ya que es una pregunta enfocada a la forma en la que nosotros, como madres y padres, nos colocamos en la relación que construimos con nuestros hijos e hijas y no tanto en promover capacidades y aptitudes en ellos.

Tenemos que ayudarles a que las relaciones que construyan sean satisfactorias

Nuestra tarea más importante, además de garantizar su seguridad, es ayudarles a que las relaciones que construyan a lo largo de los años sean satisfactorias, mientras les acompañamos a alcanzar lo que cada uno consideré el éxito en la vida.

Y a la vez, coincidiereis conmigo que mientras llevamos a cabo esta tarea seguramente más de una vez os asalten preguntas como: “… ¿les estaremos educando lo “suficientemente» bien?”“¿les estaremos fallando? … “¿les estaremos prestando “demasiado “ atención? o quizás “… ¿cómo será sobre su capacidad de ser responsables cuando sean mayores?”.

Por eso, para todos los padres y madres, como yo, imperfectos y preocupados e incluso, con muchísimas preguntas sobre cómo lo estaremos haciendo, y a la vez dispuestos a cuidar con mucho cariño y dedicación a nuestros hijos e hijas, y aquí me permito incluir a familia y profesionales que trabajáis con infancia, os invito a que en aquellas situaciones en las que no sepamos bien cómo reaccionar ante ellos, en lugar de cuestionarnos o preocuparnos en exceso, consideremos algo que siempre podemos hacer: ESTAR PRESENTES.

«Estar presente” significa estar ahí para ellos y ellas a nivel presencial, emocional y mentalmente, esto es, atendiendo a sus necesidades y a la vez trasmitiéndoles que se sientan queridos y consolados con nuestros abrazos y miradas conectadas con ellos. Y es que el consuelo nace de la compañía… y la compañía surge de la presencia. Así “estamos presentes”:… para consolar y trasmitirles que se sientan queridos y queridas.

Las investigaciones longitudinales sobre el desarrollo infantil muestran que uno de los mejores predicadores para saber cómo será nuestro hijo de mayor en relación a la felicidad, desarrollo social y emocional, dotes de liderazgo, relaciones significativas e incluso éxito académico y profesional,  es comprobar si adquirió seguridad por tener al menos una persona que estuvo presente para él o ella, en su infancia. (Siegel, 2020).

Consolarles aunque se porten mal

Ofrecer como padres a nuestros hijos e hijas el sentirse seguros en sentido físico, emocional y relacional, que sean vistos, mas allá de la mera presencia física, que sean consolados por nosotros en los momentos difíciles aunque se porten mal, y el estar a salvo, esto es, hacerles saber que pueden contar con nosotros una y otra vez, hará que vayamos fortaleciendo lo que se llama “apego seguro” en ellos y ellas.

El “apego seguro” (Bolwby, 1961) que es vital para el desarrollo saludable y óptimo del niño y de la niña en la vida, según Siegel se promueve en nuestros hijos e hijas cuando como padres y madres  promovemos estas 4 condiciones con nuestra presencia para con ellos y ellas.

De esta manera, el estar presente por nuestra parte para ellos y ellas, es nuestra manera en la que vamos a promover que vayan desarrollando su apego seguro que se concretará en nuestros hijos en ir alcanzando mayor autoestima, mejor regulación emocional, mayor éxito académico, mayor capacidad para hacer frente a los momentos de estrés, un trato más positivo con sus compañeros… y  a la vez, una interacción social más eficaz cuando están en la adolescencia.

Promover el apego seguro a través de nuestra presencia va a facilitar a nuestros hijos e hijas que cuando le pasen cosas que sean estresantes para ellos, o ante algún problema de salud o quizás, dificultades en el rendimiento académico, tengan una serie de “protectores” emocionales en su interior, facilitándoles como gestionar de una manera más adecuada y óptima lo que está viviendo en vez de gestionarlo desde el miedo y la ansiedad.

Os invito con mucho cariño ante la siguiente situación “ de tensión” que vivas con tus hijos e hijas antes de mandar directamente a su habitación castigado o incluso en vez de que le digáis ante lo sucedido: “¿porqué estas así?!”… “ ¡no estés así!”…“¡sal de mi vista!”… que respiréis hondo, alargando más la exhalación que la inhalación y mirándole a los ojos, le digáis: “estoy aquí para ti, ¿qué ha sucedido?” … y darle el tiempo que necesita para contar lo que le ha sucedido para gestionar o resolver lo que ha sucedido.

Reflexiones basadas en la lectura del libro “ El poder de la presencia: Cómo la presencia de los padres moldea el cerebro de los hijos y configura las personas que llegarán a ser”.

Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson, Editorial Alba. 2020.

Elixabete Eizaguirre Martínez. Psicóloga General Sanitaria – Consultora EMDR

Materiales de la mediateca de BBK Family que te pueden ayudar:

El poder de la presencia: Cómo la presencia de los padres moldea el cerebro de los hijos y configura las personas que llegarán a ser

El hilo invisible: Un cuento sobre los vínculos que nos unen

 

 
 

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