Normas afectivas y efectivas

En estos días de cuarentena, con tanta convivencia aumentan los conflictos y se multiplican cuando tenemos hijos e hijas. Hablamos con la psicóloga Begoña Ruiz sobre cómo establecer normas durante la cuarentena.

¿Cómo lo hacemos, cedemos más, rebajamos el número de normas?

Ahora, lo que más necesitan niños y niñas es sentirse seguros afectivamente. Si cocináramos una receta de seguridad afectiva, las normas serían un ingrediente. Hay muchos otros como pasar tiempo juntos, disfrutar del sentido del humor, expresar lo mucho que les queremos, consolarles cuando se sientan mal, cuidarnos mutuamente, hacerles sentirse especiales

Durante la cuarentena van a seguir retando nuestra autoridad y aparecerán nuevos retos ante el nuevo escenario de no poder salir de casa. Dejarles sin normas les puede insegurizar. Rodearles de mil “Noes” puede generar también mucha tensión en casa. Yo trataría de elegir cuatro normas importantes para cuidar la salud y la convivencia y con otras sería más flexible.  Lo ideal y difícil sería equilibrar esto.

  1. ¿Qué podemos hacer cuando no quieren cumplir una norma que hemos impuesto?

 

Pues …respirar…Y no es broma. Lo más importante (y difícil) es abordar esos momentos con calma y seguridad. En cualquier caso, podríamos seguir unos pasos:  

  1. Tratar de “simpatizar por dentro” con el niño. Ponernos en su lugar y entender qué emoción y qué deseo hay detrás de ese incumplimiento. (Por ejemplo: quiere seguir jugando a la videoconsola porque para él es entretenido y divertido y es un rollo estar tanto tiempo en casa).

 

  1. Empatizar. Ver qué emoción nos surge en nuestro interior ante ese deseo y esa negativa de nuestro hijo. Si nos invade el enfado, no vamos a poder gestionar bien la situación. Necesitamos encontrar cierta calma y seguridad para dar una respuesta positiva. A veces, es necesario retirarse un poco y volver luego. (“Me estoy enfadando mucho, espera un momento que me calmo, vuelvo y hablamos”).

 

  1. Manifestarle que entendemos su emoción y su deseo. (“Entiendo que te gusta jugar a la videoconsola, es divertido para ti y no quieres dejarlo”).

 

  1. Recordarle la norma. Si está escrita en una tabla de rutinas o un contrato, por ejemplo, podemos recurrir a ello. (“Mira la tabla que negociamos al empezar la cuarentena para el uso de pantallas, se ha acabado el tiempo de pantallas de esta tarde”).

 

  1. Proponerle o invitarle a pensar alternativas (según la edad y la norma) (“Mañana a la mañana podrás volver a jugar, ¿qué puedes hacer ahora que también te resulte entretenido?  ¿qué otras cosas has hecho otras veces sin pantallas con las que te hayas divertido? ¿quieres que hagamos algo juntos?“).

 

  1. ¿Cómo podemos hacer que sean más efectivas las normas?

 

Bueno, lo principal es cuidar lo que nos decimos a nosotras mismas en este sentido. Si nos decimos: “Es difícil pero es necesario que ponga normas para ayudar a mi hijo” “Soy capaz de hacerlo”, “No quiere cumplir normas porque su deseo está en otra cosa” es diferente a si nos decimos: “No me va a hacer caso fijo”. “Esto es una batalla perdida”, “Es un malcriado que me dice no sólo para fastidiarme”, “Se va enterar”. 

Y, luego, aparte de lo que ya he ido comentando:

  • Que lo que se pida en esas normas sea ajustado a la edad de la niña o la situación. (no podemos pretender que niños pequeños estén quietos y sin moverse en casa todos estos días, por ejemplo).
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  • Enunciarlas en positivo (En lugar de: “No Grites”, usar: “Habla más suave”).
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  • Despertar la curiosidad y la autoresponsabilidad haciendo preguntas. (En lugar de decir: “Ponte a hacer los deberes después de jugar”, podemos preguntar: “Después de jugar, ¿qué te toca hacer luego?”).

 

 

  1. ¿Y qué opinas de los castigos?

 

No creo mucho en el valor educativo de los castigos si los entendemos como una toma de represalias sin más. Además, no suelen aplicarse bien. En todo caso, creo que es mejor reforzarles cuando cumplen las normas y ayudarles a asumir las consecuencias naturales que, a veces tiene no haber cumplido los acuerdos implícitos en las reglas.  

Para reforzar, me gusta usar frases en las que se les reconozca la capacidad o autonomía que han tenido, más que decir sólo “Muy Bien”. Por ejemplo: “Has sido capaz de hacer la cama sola sin protestar”

  1. Muchas veces les decimos que no hagan algo y nosotras lo hacemos. No estés con el móvil en la mesa, y nosotras con la excusa del trabajo miramos el móvil durante la comida…. ¿No somos coherentes con nuestras normas?

 

Como decía un profesor mío …las personas humanas somos un tanto “mediocres” … En el sentido de que somos imperfectas e incoherentes. En la crianza también.  Conseguir la coherencia pasa por un proceso de toma de conciencia, de prestar atención a ello. Hablarnos a nosotras mismas y hablar con el resto de personas que comparten la crianza de nuestro hijo para tener una coherencia entre lo que hacemos y lo que pedimos, entre las diferentes personas, en el tiempo… Y eso es difícil y conseguible también poco a poco. 

  1. ¿Nos podrías dar algunos consejos para mejorar la convivencia estos días?

 

Creo que hay tres o cuatro cosas que podemos tener en cuenta:

  1. Dar mucha, mucha importancia  a los ingredientes  de la receta para la seguridad afectiva: expresar el cariño, consolar, cuidarse mutuamente, reír , jugar juntos, hacer sentir especial al que tenemos cerca y poner normas también.

Crear una Tabla de Rutinas y Normas. No como algo controlador sin más, sino como una forma de establecer las Normas Básicas y poder negociar algunas reglas. Ponerlo por escrito, además,  servirá para recurrir a ella cuando surjan dudas, cuándo se quiera anticipar cosas, cuando haya que asumir consecuencias …

Tratar de decirnos a nosotros mismos: “Si no voy a decir algo bueno a las personas con las que vivo o de buenas maneras, es mejor que me calle”. Hacer tiempos fuera si vemos que emociones como el enfado nos están superando. Podemos decir: “Espera un momento que me voy a calmar y ahora seguimos hablando”. Hacer unas respiraciones, mirar por la ventana, hablarnos a nosotros mismos, escuchar una música tranquila …. y luego retomar.

Si quieres profundizar más, no te pierdas el curso gratuito sobre “cómo poner normas de manera afectiva y efectiva” de Begoña Ruiz, psicóloga, educadora social y psicomotricista de nuestra formación online.

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